EL HOMBRE SALVAJE

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Puedes deshacerte ahora mismo del ideal del personaje “calmado, indiferente, sereno y racional”. Puedes dejar quemar en el fuego la imagen del “Hombre perfectamente pacífico”. Eso es una terrible mentira, una limitante.
Ir profundo dentro de ti, cómo varón, es ir en búsqueda del Hombre Salvaje, es atreverse a sollozar, gritar, gimotear, suspirar, reír a carcajadas, temblar, sentir miedo, enojo, una profunda pena, una alegría eufórica, profundos y poderosos deseos y anhelos, es realmente reconocerte más allá de la idea que has creado de ti mismo.
Existe un Hombre Salvaje en todos nosotros, y cuanto más intentes suprimirlo, más fuerte se volverá. Cuanto más quieras avergonzarlo, hacerlo enloquecer, o sentirse “irracional” o “demasiado emocional”, más se enfadará y más poderoso se sentirá. En cuanto más quieras huir de él, más te acechará.
Cometemos un gran error al querer silenciarlo o dominarlo con palabras inteligentes y filosofías sofisticadas. Este hombre estará presente en todo momento, y pretender silenciarlo no te ayudará a escapar de él, porque solo estarás intentando escaparte de ti mismo.
Todos los hombres debemos finalmente enfrentar al Salvaje que tenemos dentro, sentir curiosidad sobre nuestros sentimientos naturales, urgencias e impulsos, ya sean placenteros o dolorosos, ligeros e intensos.
Cuando nos dejamos guiar por nuestro lado salvaje, podemos amigarnos con todos los seres, y accedemos a un estado donde naturalidad, accediendo a potenciales que olvidamos que teníamos.
Cuando los hombres dejen de temer a sus sentimientos, ya no intentarán controlar, o manipular los sentimientos de otros, y podrán sentir compasión por los demás seres con los que coexiste. Ya no será ajeno de sí mismo, podrá permitirse ser y expresar sus más profundos y poderosos deseos.
Los hombres que sollozan como bebés algunas veces, sienten enojo justificado ante las injusticias y los abusos en el mundo; al igual que otros, temen la muerte, pero se paran frente al miedo con un corazón dispuesto y vibrante, pues reconocen que, los verdaderos hombres son los que atreven a vivir más allá de su importancia personal.